“REPERCUSIÓN DEL ESTRÉS EN LAS RELACIONES FAMILIARES. COMO COMBATIRLO”.

 

 

 

- Resumen de la conferencia impartida por la profesora BIBIANA NAVARRO, Profesora de la Escuela Andaluza de Salud Pública,  en la ESCUELA INFANTIL AMANECER.

 

1. La forma de interpretar las situaciones determina cómo me siento ante esas situaciones. Esta forma de pensamiento es aprendida, por tanto podemos aprender otras formas par interpretar las situaciones de una manera más realista y objetiva, de manera que nos podamos sentir mejor.

 

2. Tratar de no culpar a las/os hijos/as, profesores, resto de padres... por sus formas de pensamiento distorsionadas y su negativismo; cada persona tienen su propia historia de aprendizaje y su comportamiento es producto del mismo. No todas las personas tienen los mismos recursos y capacidades personales.

 

3. Utilizar la empatía  para acercarse a los miedos y las quejas que expresan las/os hijas/os, y tratar de ofrecer otra visión más realista y positiva, dejando claro que se trata de otra perspectiva más,  no como “la única correcta”.

 

4. Recurrir al enfado o “ponerse serios”, puede servir para que en determinados momentos, algunas/os hijas/os se den cuenta de que “están bajando la guardia, y les puede pillar el toro”. Sin embargo, es crucial no abusar de este recurso, y sobre todo, utilizarlo ante situaciones que realmente son perjudiciales para ellos.

 

5. Reforzar positivamente los comportamientos de los hijos produce un aprendizaje más efectivo que el castigo, induce estados emocionales positivos y educa a los hijos en el porqué de hacer las cosas bien.

 

6. Los padres son el principal modelo de los hijos, desarrollar habilidades emocionales establece un sólido pilar para el buen desarrollo emocional de los hijos.

 

7. Expresar las emociones negativas es el primer paso para hacerles frente y modificarlas.

 

8. Utilizar las emociones de forma activa, es decir, el malestar emocional puede ser funcional, en el sentido de que avisa a las personas cuando hay algo que “no funciona o va mal” y las puede motivar para cambiar las situaciones que no les gustan o les producen malestar, funcionando como un motor de cambio.

 

9. Invertir en apoyo social, es decir, compartir con otras/os padres, tanto los éxitos como las dificultades. Ante estas últimas, buscar conjuntamente formas no distorsionadas de afrontarlas y decidir actuaciones. Y ante los primeros (éxitos), buscar también conjuntamente formas creativas y estimulantes de premiarse.

 

10. Darse “permiso” éticamente para desconectar. Es conveniente planificar “placeres” que nos ayuden a distanciarnos periódicamente de las situaciones comprometidas que estamos intentando resolver y centrarnos en otros aspectos positivos de la vida, que ayuden a relativizar.